Por una sociedad más ética y un mundo más positivo

Trabajar con tu perro de compañía favorece el rendimiento y la relajación

Valora este artículo
(0 votos)
Thai, a los pies de su dueña, Cristina Calabuig, mientras esta trabaja. Thai, a los pies de su dueña, Cristina Calabuig, mientras esta trabaja. FOTO: SAMUEL SÁNCHEZ | VÍDEO: EL PAÍS

Lo demuestra un estudio de la Universidad de Virginia de 2012: La investigación realizada en dos grupos diferentes (con y sin perros de compañía) corroboró que, al final de la jornada laboral, el nivel de estrés era significativamente más bajo en el primer grupo. Pero no solamente eso…Además de salir del trabajo con mejor cara, se comprobaba que aumentaba la productividad, el compromiso con la empresa y la comunicación. Por supuesto que se supone que los trabajadores no tienen ningún tipo de fobia, alergia o prejuicio con este tipo de animales.

En España hay muy pocas empresas que permitirían la presencia de mascotas en sus espacios laborales a pesar de que el 74 por ciento de los propietarios los llevarían al trabajo si les dejasen. Alguna empresa que ha realizado esta innovación (Purina en Castellbisbal-Barcelona) está muy satisfecha con la experiencia. 60 personas comparten espacio de trabajo con una media de cinco perros, que antes han tenido que obtener una acreditación que demuestre el control de la agresividad con todo tipo de animales…Los resultados son semejantes a la Universidad americana.

El secreto de esta “medicina laboral” nos lo puede explicar Desmond Morris, un entendido en medicina: La calma que nos proporciona una afectuosa mascota reduce la tensión arterial y, por tanto, el riesgo de sufrir un ataque al corazón. A la larga, este tipo de personas son más longevas.

O los efectos rejuvenecedores que defiende Mary Gayatri Stein, una enamorada de este tipo de macotas: Ellos (los perros) despiertan al niño que todos llevamos dentro y nos recuerdan que nunca debemos dejar atrás los placeres de la vida, incluso el trabajo. Y, con alma romántica, enumera algunos de esos placeres: Podemos bailar donde rompen las olas y arriesgarnos a mojar el bajo de los pantalones y embarrarnos la cara con rastros de la naturaleza. Podemos hacer piruetas bajo la luna llena, dar vueltas en el aire como marañas de hojarasca, cantar en la calle, sonreír a un gruñón y ofrecer un abrazo a un extraño (aunque sea tu jefe).

Visto 305 veces Modificado por última vez en Domingo, 22 Abril 2018 09:59

Medios